martes, 21 de mayo de 2013


Luego de prácticamente tres décadas de crisis económica (1920-1950) ligadas al derrumbe de las exportaciones del cacao en el Ecuador, bajo el gobierno de Galo Plaza Lasso y el interés de la United Fuit Company, se expandió la producción del banano. 

La exportación de esta fruta recuperó la economía nacional y favoreció una "rara" institucionalidad política, pues lograron sucederse los gobiernos de Galo Plaza (1948-52), José María Velasco Ibarra (1952-56) y Camilo Ponce Enríquez (1956-60). 

En la década de los sesenta revivió la inestabilidad gubernamental por una serie de factores internacionales y políticos internos (derivados de la Guerra Fría en Latinoamérica a propósito del triunfo de la Revolución Cubana en 1959), pero también porque otra vez la economía del país se vio afectada con la crisis de las exportaciones de banano, hasta que durante la década de los noventa la producción y exportación de la fruta recuperó su esplendor económico.

Diversos estudios demostraron que, antes del petróleo, el auge bananero afirmó el desarrollo capitalista ecuatoriano, expandió las fronteras agrícolas del litoral, amplió las comunicaciones y el transporte entre Costa y Sierra, dinamizó varias ciudades intermedias, aceleró las migraciones a la Costa, enraizó el crecimiento del suburbio en Guayaquil y creó bases para el aparecimiento del populismo.

Además, el banano se levantó con apoyo estatal principalmente a través del Banco Nacional de Fomento, fortaleció a un sector oligopólico de exportadores, se sustentó en la amplia producción de medianos y pequeños propietarios y se basó en el moderno trabajo asalariado. 

Siempre hubo contradicciones entre exportadores y productores. Pero históricamente ha sido más grave la situación de los trabajadores bananeros, cuyas condiciones de explotación y vida contrastan con los magnates del banano



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