Luego
de prácticamente tres décadas de crisis económica (1920-1950) ligadas
al derrumbe de las exportaciones del cacao en el Ecuador, bajo el
gobierno de Galo Plaza Lasso y el interés de la United Fuit Company, se
expandió la producción del banano.
La
exportación de esta fruta recuperó la economía nacional y favoreció una
"rara" institucionalidad política, pues lograron sucederse los
gobiernos de Galo Plaza (1948-52), José María Velasco Ibarra (1952-56) y
Camilo Ponce Enríquez (1956-60).
En
la década de los sesenta revivió la inestabilidad gubernamental por una
serie de factores internacionales y políticos internos (derivados de la
Guerra Fría en Latinoamérica a propósito del triunfo de la Revolución
Cubana en 1959), pero también porque otra vez la economía del país se
vio afectada con la crisis de las exportaciones de banano, hasta que
durante la década de los noventa la producción y exportación de la fruta
recuperó su esplendor económico.
Diversos
estudios demostraron que, antes del petróleo, el auge bananero afirmó
el desarrollo capitalista ecuatoriano, expandió las fronteras agrícolas
del litoral, amplió las comunicaciones y el transporte entre Costa y
Sierra, dinamizó varias ciudades intermedias, aceleró las migraciones a
la Costa, enraizó el crecimiento del suburbio en Guayaquil y creó bases
para el aparecimiento del populismo.
Además,
el banano se levantó con apoyo estatal principalmente a través del
Banco Nacional de Fomento, fortaleció a un sector oligopólico de
exportadores, se sustentó en la amplia producción de medianos y pequeños
propietarios y se basó en el moderno trabajo asalariado.
Siempre hubo contradicciones entre exportadores y productores. Pero históricamente ha sido más grave la situación de los trabajadores bananeros, cuyas condiciones de explotación y vida contrastan con los magnates del banano
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